
Mantener los calentadores de infrarrojos secos (y seguros) en lugares húmedos
Si coloca las lámparas de infrarrojos en un baño o en un taller húmedo, en realidad está invitando a la humedad a interferir con el sistema eléctrico. El vapor de agua es un excelente conductor eléctrico; si los sellos no son adecuados, se pueden producir cortocircuitos o fallos en el sistema eléctrico. No es una forma muy buena de comenzar el día.
Para evitar esto, hay que prestar atención a dos puntos clave: el sello del encapsulado y el lugar donde se conectan los cables.
Asegurar una buena isolación
No se puede simplemente colocar un calentador convencional en una habitación húmeda. No funcionará. Se necesita un encapsulado con un rating IP adecuado. Para ello, se utilizan juntas de silicona y protectores de vidrio templado para mantener el vapor alejado de los terminales eléctricos. En cuanto a los cables, deben pasar por conductos herméticos. No hay atajos posibles.
El punto de conexión suele ser el lugar donde surgen los problemas. Por eso, se utilizan aislantes de cerámica de alta temperatura en las tomas de las lámparas. La cerámica es ideal, ya que no se ve afectada por el calor ni absorbe la humedad. Esto evita que se forme un “puente” eléctrico, lo cual podría causar un cortocircuito.
Conexión a tierra y medidas de seguridad
La isolación es importante, pero no es suficiente. Es necesario conectar estos dispositivos a un circuito equipado con interruptores RCD o GFCI. Estos interruptores se activan cuando fluye una corriente de 30 mA. Pensemos en ellos como interruptores de seguridad: si hay alguna fuga de corriente, la electricidad se interrumpe al instante. Además, el chasis debe estar conectado a tierra mediante cables de cobre de gran grosor. De esta manera, cualquier corriente que falle encuentra un camino rápido hacia tierra, lo que hace que el interruptor se active antes de que alguien pueda tocar el chasis.
El equilibrio perfecto
Aquí está la parte complicada: los sellos herméticos mantienen la seguridad, pero también atrapan el calor. Si se sella todo demasiado bien, la temperatura interior aumenta excesivamente. Esto puede dañar el encapsulado de plástico o destruir el filamento de la lámpara antes de tiempo. Se trata de encontrar un equilibrio: se necesita un rating IP adecuado, pero también se necesita suficiente ventilación para que los componentes electrónicos no se dañen.