
Un almacén frío no solo es incómodo; también dificulta todo tipo de movimiento, hace que las manos se entumezcan y aumenta los costos de calefacción, mientras que el aire en la parte superior del almacén permanece caliente. No es necesario calentar todo el espacio, sino únicamente las áreas donde trabajan las personas y donde se realizan las tareas. Ahí es donde la calefacción por radiación resulta útil.
Lo importante desde el punto de vista técnico Construimos calentadores infrarrojos para almacenes utilizando elementos de cuarzo de onda corta. Estos emiten calor intenso y dirigido, y no hay tiempo de espera hasta que comienza el turno de trabajo. La gama de potencia de 3,000–8,000 W permite adaptar la temperatura a los pasillos, muelles de carga y estaciones de embalaje.
Se puede controlar con precisión mediante termostatos y ajustes de potencia, lo que permite lograr un nivel de confort adecuado sin excederlo. Estos dispositivos funcionan con energía industrial estándar, y su estructura está diseñada para entornos polvorientos y con mucho tráfico.
Por qué funciona en la práctica El calor infrarrojo llega exactamente allí donde se necesita. Los rayos viajan en línea recta y calientan directamente a las personas, las superficies de los equipos y el suelo. Por lo tanto, se siente calor en cuestión de segundos. Al ser un calor dirigido, no se desperdicia energía calentando el aire vacío, ni hay necesidad de buscar el calor que se dispersa hacia el techo.
Esto significa un menor consumo de energía, un mayor confort para el personal y menos interrupciones debido al frío en las manos. En la práctica, se pueden colocar estos calentadores en las áreas donde se realiza el trabajo, manteniendo las zonas periféricas más frías.
Los detalles que marcan la diferencia Estos calentadores funcionan mejor cuando están orientados en el ángulo y altura adecuados, y cuando tienen una visión clara del área a calentar. Las obstrucciones y los techos altos afectan la cobertura, por lo que es importante planificar bien la distribución de los calentadores.
Están diseñados para funcionar bajo condiciones exigentes, pero no están hechos para estar expuestos constantemente a la lluvia intensa. Un grado de protección IP adecuado ayuda, pero aún así es mejor tenerlos protegidos. Para obtener los mejores resultados, conviene combinarlos con un termostato y programar su encendido según los horarios de trabajo.