
Por qué dejamos de fabricar calentadores impermeables “permanentes”
Cualquiera que haya pasado tiempo manteniendo sistemas de calefacción impermeables conoce bien el proceso. Hay que lidiar con juntas resistentes y estructuras pesadas solo para llegar al elemento calefactor dañado. Normalmente, reemplazar el componente en sí lleva dos minutos, pero desmontarlo… eso puede tomar medio día.
Es un verdadero dolor de cabeza. Por eso decidimos cambiar la forma en que se construyen estos dispositivos.
El método “deslizamiento y sustitución”
Nos dimos cuenta de que no era necesario desmontar todo el chasis solo para reparar un elemento calefactor. En su lugar, diseñamos estos dispositivos con un sistema de rieles. Los módulos de infrarrojos simplemente se deslizan en su lugar.
También dejamos de usar conexiones eléctricas fijas. Ahora utilizamos terminales de conexión rápidos. Si un elemento calefactor se daña después de cinco años, basta con sacar el módulo, reemplazar la lámpara y volver a colocarlo en su sitio.
Esto convierte un trabajo de cuatro horas en uno de quince minutos.
Mantener el agua fuera sin complicaciones
Obtener una clasificación IP65 suele ser un compromiso. Para evitar que entre polvo y agua, los fabricantes suelen utilizar sellos permanentes. El problema es que, una vez que se rompe ese sello para reparar algo, hay que empezar desde cero, usando silicona y rezando para que funcione.
En cambio, optamos por usar juntas de compresión y tornillos de bloqueo. Así, se logra un sello hermético, pero no es necesario manipular sellantes cada vez que se abre el dispositivo.
Los sacrificios necesarios
Nada es perfecto. Al adoptar un diseño modular, hay más puntos de conexión que en un dispositivo soldado en su totalidad. Por eso, hay que tener más cuidado con las especificaciones de torsión. Si se descuida el uso de los tornillos, las vibraciones pueden causar que las conexiones se aflojen. Además, el dispositivo es un poco más grande, ya que los rieles ocupan algo de espacio adicional.
Uso en la práctica
Estos dispositivos son ideales para lugares donde hay pulverización de agua y limpiezas diarias constantes.
La clave está en dejar de pensar en el elemento calefactor como algo permanente. Es un componente consumible. Al tratarlo como algo que se puede reemplazar fácilmente, se gasta menos tiempo arreglando problemas y más tiempo manteniendo el sistema en funcionamiento.